lunes, 15 de junio de 2015

Minerva

-Me marchare, dijo el mirando el reloj, no puedo mas, Ella  bloqueándole la salida le recito-¿Por que me destiñes los sueños justo ahora?, ¿porque me aceleras la realidad?, ¿por que?, solo eso pido, una verdad autentica… un perfume de otoño en una envase de invierto, cúbreme con esa mortal verdad que conoces, mis flores se caen, ¿Por qué me las quito? Por que ya te marchas, se que las necesitas, pues ya alguien mas se las has prometido, una promesa me hiciste hace años ¿recuerdas? bajo el cielo trasparente hecho de  vidrio, en aquel teatro
 – no recuerdo ningún teatro respondió el intentando abrir la puerta  
-¿no? ¿No lo recuerdas? Le dijo minerva mientras se le enlagunaban los ojos, no me mires así ¡no estoy demente ¡ -parece que lo estuvieras exclamo el  -yo se que he cambiado, dijo ella impotente y triste  mi piel esta arrugada, mis manos también, me duelen los huesos y mis ojos están  entrecerrados pero es culpa de mis parpados que se dejaron empujar por el cansancio de cronos, mis cabellos ya no son oscuros, el invierno se encargo de teñirlos, mis ojos se dejaron enredar por una flecha de fuego, pero siguen aquí cubiertos, pero en llamas, aun se sorprenden al verte, aun se bañan en aguas  al ver tu dolor, aun se enamoran como el día de aquel teatro, con cielo de cristal, ¿lo recuerdas? Solo deseo que lo recuerdes
 –minerva no recuerdo nada apártate se me hace tarde  -llevaba un vestido negro, insistió ella, bien oscuro para no desentonar con la multitud de aquella noche, te busque entre los desconocidos, y al final te localice me acerque y te abrase por la espalda, y giraste sorprendido, fue cuando al fin me miraste a los ojos, fue la primera vez que me viste, se que tus pupilas se iluminaron, se que te enamoraste, ¡yo lo hice¡ tan solo con verte, por favor recuérdalo, no estoy demente, el techo era de cristal, las estrellas estaban al otro lado…
 -la…la verdad si recuerdo ese día, y que hermosa estabas, pero eso no tiene caso ahora acepto el mirando hacia el suelo de baldosas -pero claro que lo tiene respondió ella sarcástica
 -¿Por qué? ¿Que quieres?
-quiero que te enamores de mi otra vez…
-eso es imposible
-¿ya no me amas?
-te amo mas que a nada
Ella abrió  la puerta que estuvo cubriendo un largo rato, y le tendió paso para que el saliera, el tomo la maleta de cuero y atravesó la puerta ella lo observaba desde adentro de la casa con ternura y el amor a flor de piel, el no entendía como le hacia tanto daño ver que ella estaba desarmada, y mas impotente que nunca, volteo a ver y ella seguía allí parada sobre las fronteras invisibles de la puerta, el  retrocedió hasta el marco de la misma y le pregunto
-¿que fue lo que te prometí ese día?
Ella bajo la cabeza, y las lagrimas fueron recibidas por la alfombra
-me prometiste que te tendría conmigo siempre. Fuera de ello todos estos años contigo para explicártelo mejor, dijo ella con el corazón en la mano, y ahogándose en llanto pues el dolor le estaba matando el pecho “mi corazón es tuyo” dijiste, “te amare toda la vida” prometiste, “debes cambiar” me exigiste, “no lograras nada” afirmaste, “aun me amas” preguntaste, “a pesar de todo, siempre lo hare” te respondí.
El le tomo la mano y le pregunto -¿aun es así?
-siempre lo será, así ya no sea el amor de tu vida
-tu si fuiste el amor de mi vida
-lo fui, supongo que ese pedestal ya es de alguna doncella mas
-no supongas  eso, dijo el empalado en vergüenza

-no lo supongo, lo afirmo. Ella le beso los labios secos a el, le soltó la mano y cerro la puerta.


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